Mostrando entradas con la etiqueta Música. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Música. Mostrar todas las entradas

jueves, junio 02, 2011

Manuel Cuesta en Galileo 2




Vibró, emocionó, explotó, sudó, remontó, desgañitó, partió, asombró, despertó, congeló, sobrecogió, rasgó, desenvolvió, remató, desarmó, ensalzó, embaucó, hipnotizó, rememoró, rindió, participó, asoció, maravilló, sonó, soñó, desenfundó, repartió, apasionó, dedicó, arrastró, arrasó, ascendió, descendió, versionó, acompañó, guiñó, desprendió, deslumbró, alumbró, guió, arrancó, abrazó, ovacionó, voló, despertó, disparó, cargó, desgarró, desentrañó, lució, trazó, planeó, vivió, reventó, cumplió, arañó, golpeó, arremetió, tocó, gritó, enmudeció, bordó, gozó, acarió, besó, firmó, abrió, cerró, desenmarañó, conquistó, perpetró, impresionó, construyó, recitó, presentó, devoró, descongestionó, presionó, gesticuló, aulló, bramó, aterrizó, desbarató, amenizó...

Y además de todo esto, queridos amigos, Manuel Cuesta y su banda se sacaron de la manga una puta maravilla de concierto irrepetible.

martes, mayo 31, 2011

Manuel Cuesta en Galileo Galilei


Recuerdo el día en el que conocí a Manuel Cuesta, en un concierto en el Barcelona 8 al que fui con Elvira allá por noviembre de 2009. Fui con una camiseta del traje negro de Spiderman, la misma que luce Manuel en su disco “La vida secreta de Peter Parker”. Se me acercó, señaló con el dedo mi camiseta y me dijo entusiasmado: “Eh, es la camiseta que llevo en el disco”.

Ahí explotó todo, fue el big bang de una amistad que perdura y crece con el tiempo. En expansión, como el universo. Ese mismo universo que hemos jurado proteger contra todo villano que quiera destruirlo. Muchas veces lo hablo con Elvira, comentamos cómo surgió todo. De lo extraño y lo bello, de lo fantástico y lo carambólico de cómo surgió todo.

Recuerdo una entrevista que le hice, para publicarla en un foro y en mi blog, probablemente la entrevista más friki que he hecho y que le han hecho. Fue una puta maravilla de entrevista. Terminamos de cervezas, vencimos a nuestros demonios y lo celebramos con comida rápida americana, como hubiera hecho el propio Spiderman después de tumbar a un dios. A veces, en este mundo que no se cansa de repetirnos que no valemos nada, hay cosas que encajan, que engranan y se transforman en algo maravilloso. Me gustaron de Manuel Cuesta muchas cosas aparte de su voz de torbellino y sus condiciones musicales: este tipo, como Rorschach, nunca se rinde. Necesitamos gente así, en la música y en la vida, y ambos aspectos los domina Manuel, acostumbrado a equilibrarse sin red sobre las cuerdas de su guitarra y su garganta.



Recuerdo cuando Manuel presentó su disco “La vida secreta de Peter Parker (1)” en el Libertad 8. Estaba aterrorizado, le temblaba todo excepto la voz y el pulso. Estaba asustado como lo estaría Spiderman si tuviese que enfrentarse de nuevo a Morlun. Pero Manuel agarró su guitarra, se terminó de un sorbo la tila, y como Spiderman armado con sus lanzarredes, se subió al escenario y venció al enemigo. Libertad 8 ardía de entusiasmo, vibraba con una pasión difícilmente igualable. Manuel sudaba a cántaros, como espoleado por la carga explosiva de su música, como si asumiese con su cuerpo todo el calor con el que lo bañaba todo el Libertad 8 tan lleno como nunca se recuerda.

La noche del próximo miércoles 1 de junio en la sala Galileo Galilei será en unos días otro maravilloso recuerdo de Manuel Cuesta, un nuevo hito en su formidable carrera. El río que va a dar a la mar de su Peter Parker 1. La próxima noche del miércoles 1 de junio será una fiesta donde se reúnan Spiderman y sus asombrosos amigos y terminarán de poner la última pieza para que todo encaje de nuevo, que le dará un sentido y una meta a una carrera musical.

El espectáculo comenzará a las 21:00, y lo hará con el gran sidekick Alberto Ballesteros. No te lo puedes perder, porque las voces y los acordes estarán más vivos que nunca, brillarán con más fuerza que nunca en el escenario los astros que el propio Galileo hubiera soñado descubrir mientras surcaba el cielo con su telescopio.

Nos vemos allí, prepara tus tímpanos y tu garganta.

viernes, agosto 06, 2010

Marwan en San Lorenzo del Escorial



Conciertazo de la hostia que el dio Marwan el pasado 5 de agosto en San Lorenzo del Escorial. Era el primer concierto al que asistía de este cantautor madrileño y fue una pasada. La magia del Teatro Auditorio de San Lorenzo del Escorial me tenía embrujado y predispuesto para pasar un par de horas muy divertidas y escuchando grandes canciones. No sé si era el sitio, la letra, la magia o que al día siguiente era mi primer día de vacaciones (si eres un lector intrépido, hoy es mi primer día de vacaciones, sí (Nota: editar esto mañana o, como muy tarde, cuando vuelva de vacaciones :D)). Las canciones de Marwan son de una pasta especial, o el tipo en sí es de una pasta especial. Te cuenta sus penas con guiños de humor y sabor a buen rollo, que hasta tus propias penas te las tomas con mejor cara. No había escuchado nunca ninguna canción de este cantautor (¿tal vez “El chándal” una vez?), pero todas las canciones parecían una bienvenida a la música y la palabra, parecían el retorno de la primavera fugaz en este agosto traicionero, parecía momentos de mi vida que volvían a mí con la galopada tenaz del caballo del bueno. Joder, que las canciones son cojonudas, letras con sabia nueva, con ganas de que broten más estrofas de cada canción, letras con raíz profunda. Que me encantó el concierto y que me apunto al próximo por Madrid.

lunes, julio 19, 2010

Días Rojos, Manuel Cuesta




Hay discos y canciones que los escuchas mil veces y no te cansas de hacerlo. Que los escuchas mil veces y cada vez descubres una historia y un rincón distinto. Hay discos y canciones que son los rincones de tu vida, con las gotas mágicas de tus momentos y tus historias. Hay canciones que no sólo las compone el autor, sino que se componen con tus experiencias y con tu vida. Días Rojos y sus catorce canciones es uno de estos discos. Que se renuevan cada día y que no te cansas de escuchar. Este disco hace crepitar tu alma como unos cubitos de hielo recibiendo agua del grifo cuando lo escuchas, porque mueve algo dentro de ti que cruje y se encaja, porque este disco marca y sigue la senda que es tu vida, sigue tus pasos y tus andares. Tu alma crepita cuando asocias sus canciones con tus mejores y peores momentos. Te hace revivir tus peores y tus mejores momentos. Se te corta el aire cuando una panda de desalmados destroza la vida y los edificios, destruye la voz y los vagones de los trenes de cercanías. Se te corta también el aire cuando besas de nuevo y por primera vez a tu chica, cuando te despides de ella en la estación. Con este disco recuerdas cómo se vuela y cómo se aterriza. Con este disco aprendes a hacer de noviembre mucho más que un mes, disfrutas los viernes y sufres los vientos, los mares y las tormentas. Este disco es un quid pro quo de lo que das y lo que recibes, es un poner a salvo tus secretos y un rescatar tus recuerdos.

Días Rojos es el disco que te está esperando para contarte tu historia, para que reflexiones tus pasos y desveles tus misterios.

domingo, julio 11, 2010

Volviendo a Córdoba














Salgo del AVE a las 18:12 y Córdoba ya me da un pequeño adelanto de lo que me esperaba: un calor terrible y un baño de sudor de recuerdos y emociones. Córdoba me abrió sus puertas a su infierno y a su paraíso. A su infierno de calor y a su paraíso de sensaciones. Córdoba, a punto de flama, me recibe con un fuerte e intenso abrazo de calor. Me abraza y me abrasa. Córdoba me derrite en más de un sentido. Sabes de sobra que soy amante de Madrid y que vivo perdidamente enamorado de Nueva York, pero Córdoba, ah... Córdoba es mi alma. Córdoba me sugiere y me susurra que todo nace y todo muere desde Córdoba, que es el principio y el fin de todo lo que conocemos. Córdoba me cuenta a través de sus piedras y adoquines de la judería clavándose en mis pies que es el mejor lugar donde ir y donde volver. Córdoba es siempre la respuesta perfecta a la pregunta ¿dónde? Córdoba es la mirada de amor que te devuelvo cuando me miras (Elvira, tenemos que volver pronto a Córdoba juntos). Me encanta perderme en su laberinto sin minotauro. Tomar sus mil entradas y sus mil salidas. Córdoba que el mundo pare, qué corto se me hace el viaje.

En Córdoba no hace calor, lo que pasa es que es tan emotiva que hacer llorar a mis axilas y a mi espalda, lo que ocurre es que en Córdoba la sombra es más valiosa que en cualquier otra parte del mundo.

En Córdoba me reencuentro con mis amigos Manuel, Joaquín y Rodolfo y conozco a nuevos amigos: Paco, Mati, Julia y Javi. Y con ellos redescubro y reconquisto a Córdoba, se apodera de mí de nuevo el embrujo maravilloso y la magia de cada rincón de Córdoba, de cada blanco cal de sus paredes y sus reflejos. Y nos vamos juntos a disfrutar del concierto de Ismael Serrano en el teatro al aire libre La Axerquía. Ismael, en su concierto, nos explica un nuevo significado de la palabra libre. Nos canta sus canciones y también nos derrite, aunque ahora en un único sentido. Ismael canta sus canciones y cuenta su historia mientras abre al máximo sus alas y las bate con tanta fuerza que nos libera del infierno de calor de Córdoba y lo cierra de un portazo.

Hasta pronto, Córdoba. Hasta pronto, Ismael.

lunes, mayo 03, 2010

Acuérdate de vivir



El nuevo disco de Ismael Serrano, acuérdate de vivir, es un plan para mirar hacia el futuro echándole un vistazo rápido a los pasos andados. Es una estrategia optimista trazada con las notas musicales mejor seleccionadas, teniendo como cómplices a unos acordes que son palpitar de corazones de una música que sigue muy viva. El último disco de Ismael Serrano es un destruir muros de granito y de ceniza y un construir caminos, aunque ninguno de rosas porque ese tipo de caminos no existen. Es un baile a la vida, al momento. Un saber a dónde ir y a dónde volver. Es una bulería sin miedo. Un balance de vértigos, de Wendys y de peces de colores con memoria, de cómics y de princesas capturadas. Es un balance acertado de suertes y fortunas. Es un manual para conquistar el mundo, o al menos para conquistar tu propio mundo. Es una prueba de que lo pasado está muy bien, pero que lo mejor está por llegar. Es un caudal y un torrente de lo que tú y yo sentimos recogidos es un disco que sólo te recuerda que estás vivo. Es la certeza de que no estamos muertos. Es el frescor y el aliento que necesitamos cada mañana. Es un antídoto contra la desidia, que es nuestro estado óptimo de obediencia. Es un argumento para negar que la mitad de nada cada día esté más cerca del doble de todo. Es una espada contra la nada y un guiño al todo. Al fue, al es y al será.

Acuérdate de vivir, incluso olvídate de morir.

jueves, abril 22, 2010

Entrevista a Alberto Ballesteros.




Alberto Ballesteros: "La música es una forma de enseñar y en términos generales suele ser autobiográfica"

Salva: Buenas tardes, Alberto, muchas gracias por venir aquí, a Barrio Alto, a esta entrevista acompañada de cervezas y coca-colas Light.

Alberto: Buenas tardes, Salva.

Salva: Acabas de sacar una maqueta estupenda con 4 canciones.

Alberto: ¡Gracias por lo de estupenda!

Salva: Es que para llegar a La Latina he estado 3 cuartos de hora buscando aparcamiento y me le he escuchado 5 veces en bucle, jejeje. Así que es 5 veces estupenda.

Alberto: Es lo que tienen las maquetas, que como te pillen en un viaje largo…

Salva: ¿Cómo se llama esta maqueta?

Alberto: Se llama Sheffield 24/7 que es el nombre de la ciudad donde la grabé y donde
estuve viviendo durante año y medio. Todo se forjó allí, fue donde escribí 2 de las
canciones y donde realicé todo el proceso de grabación y producción. Así que quería
que quedara para el recuerdo con ese nombre. Sheffield es una ciudad muy grande cerca
de Manchester que tampoco tiene mucho la ciudad, salvo un rollo musical muy muy
muy guapo.

Salva: ¿Qué canciones incluyes en este trabajo?

Alberto: He metido “Buscando un trozo de cielo” que es una canción con aire folk
americano y que acabo con un solo de guitarra tipo Santana. “No habrá dolor”, una
canción muy lentita y muy sentida, al menos lo intenta serlo.

Salva: Pero hay dolor…

Alberto: El estribillo dice que no, pero un poco sí… un poco sí. Y siguiendo con las
canciones de la maqueta, hay una más fiestera que se llama “Sweet Corinna” que es un
swing y es más bien alegre. Y la maqueta acaba con un rock and roll, que es lo que
tocaba antes y que no puedo dejar del todo.

Salva: Es decir, un disco muy completo y variado. Por cierto, “Sweet Corinna” (“La dulce Corinna”), ¿quién es esta Corinna?

Alberto: La canción habla de Corinna como una droga, y realmente es algo así. Esta
chica ha sido una musa que ha andado por ahí los últimos años que me ha hecho
moverme mucho de un lado para otro y vivir cosas muy bonitas. Hay gente que de las
relaciones guarda fotos y yo guardo canciones. Eso sí, ya no hago más canciones con
nombre de chicas porque creo que si haces una canción de una chica pero no le pones
nombre parece que la canción tiene como más recorrido.

Salva: Si el destino te obligase a hacerle una canción a una chica, ¿a quién se la harías?

Alberto: Cualquiera que me haga sentir algo especial, se amor, sea atracción, o sea algo.
Como si no la conozco o la conozco de refilón pero tiene algo que se pueda contar. Y si
no, cualquier chica como diría Silvio Rodríguez con la palabra precisa y la sonrisa
perfecta. Esas son las chicas que me gustan… ahora, ¡búscalas! (risas)

Salva: ¿Qué motivó que te marchases a Sheffield?

Alberto: Estaba aburrido en Madrid. La vida no me iba mal, tenía un buen trabajo pero
al cumplir lo 25 me entró una especie de crisis y pensaba que el rock and roll se acababa
y que tenía que aprovecharlo todo más. La excusa de cara a la galería fue aprender
inglés, que también llevaba tiempo detrás de ello. Pero la motivación real era buscar
cosas para vivir, motivos para escribir canciones y pasarlo un poco bien. En definitiva
fue algo mucho más espiritual que económico. Estaba bloqueado y cuando pasa el
tiempo y no consigues escribir canciones algo falla y sobre todo si te aburres.
Necesitaba aires nuevos.

Salva: Comentabas que lo tuyo es el rock and roll, ¿qué referentes tienes?

Alberto: En castellano, Burning, Tequila, Leño, los Rodríguez… Vengo un poco de ahí.
En inglés, Stones 100%, y traigo puesta la camiseta que lo certifica, jejeje.

Salva: ¿Cómo topaste con la música y decidiste hacerte músico?

Alberto: Tenía un par de colegas que tocaban la guitarra y me quedaba embobado viéndolos. Me pareció fantástico y me dije a mí mismo que quería hacer eso. Entonces mi madre tenía una guitarra de cuando era niña guardada en casa y la cogí y, aunque tuve el inconveniente de que tuve que cambiar las cuerdas porque soy zurdo, fue un flechazo con la guitarra. Además he vivido mucho la fiesta de los pueblos y siempre me esperaba a los últimos pases de las fiestas que eran más rockeros, lo disfrutaba muchísima y supe que yo también quería hacer eso. También es verdad que esto no me lo planteé como algo repentino, sino poco a poco. Yo sólo quería aprender tres acordes y cantar alguna canción de Sabina. Lo que pasa que luego ya, me motivé, aprendí alguna más, hice una canción y cuando quise darme cuenta ya estaba dando conciertos. Y me di cuenta que quería hacer esto durante toda la vida.

Salva: ¿Tu objetivo real de ir a Sheffield era grabar tu maqueta?

Alberto: Lo veía tan complicado que ese no era un objetivo real. Me llevé la guitarra... por si acaso. Me la llevé porque era un sitio donde iba a vivir y era inviable para mí no llevármela y tampoco me perdonaría que me surgiese algo allí y me pillase sin guitarra. Pero el hecho de tocar allí tanto como toqué porque, aparte de conciertos en salas, tocaba en restaurantes latinos para animar a los comensales, estuve tocando en una banda que hacían versiones de pop psicodélico de los 60, canciones que no concía ninguna antes de eso. Era un grupo muy peculiar. Todo este proceso fue el que me llevó a conocer a más y más gente, a trabajar en un bar como técnico de sonido y luego llegó el momento clave para mí. Realmente lo que yo quería era hacer canciones y luego grabarlas en Madrid. Pero llegó el momento en el que tanto las infraestructuras, los músicos, el estudio de grabación y el productor estaba allí, así que me dije, bueno, ya lo grabo allí.

Salva: ¿Cómo es eso de que te dieron una paliza en Sheffield?

Alberto: Sí... fue un palo considerable, y más a mí, que no me había zurrado nunca con nadie. Tío, la primera pelea que tengo voy y la pierdo. Iba a currar y pasé por el típico pasadizo oscuro como de la naranja mecánica y allí había dos chavales que no tenían buenas intenciones y querían robarme. Realmete lo peor de todo no fue la paliza en sí sino el trastorno ya que me tuve que volver un mes a Madrid para recuperarme. Para mí, mi viaje a Sheffield significó una novela dividida en dos partes. La primera parte fue cuando estaba en lo más alto y me dieron la paliza, que caí hasta el fondo y parecía que iba a ser el final. Mi gente en Madrid pensaba que no iba a volver, yo prefería quedarme en Madrid a recuperarme bien y me entraron las dudas de volver. Lo que pasa es que el rollo de la maqueta ya estaba empezado y tomé la decisión de volver. Esta historia no podía acabar así. Y volví, fue un poco más duro, salía menos y me concentré mucho en grabar y acabar la maqueta. Y cuando la acabé volví de nuevo a Madrid después de una última noche gloriosa. Hicimos una fiesta y un concierto en el bar donde trabajaba, terminaron conmigo todos los amigos de allí. Fue muy emotivo y, al día siguiente, a Madrid de nuevo. Hay un momento óscar, con lágrimas, en la despedida final. Hice muy buenos amigos allí.

Salva: ¿Piensas volver a Sheffield?

Alberto: Por supuesto que sí, pero no es el momento todavía. Como dijo García Márquez: "Al lugar donde has sido feliz no debieras tratar de volver". Voy a esperar y a pensármelo más antes de volver.

Salva: ¿Qué mecanismos sigues para componer una canción?

Alberto: Tengo varios métodos, está el trabajo de composición, que me siento con la guitarra en casa, a gusto, con un gintonic y machachar y machar e insistir. Por otro lado está la semilla o la idea que te puede venir en cualquier lado con un fogonazo. De cualquier frase que escucho o cualquier detalle me viene una melodía y puedo pensar que ahí hay una canción y tirando del hilo consigo una frase. Siempre digo que las musas te dan una frase, luego te lo tienes que currar tú para terminar la canción. De todas formas yo soy mucho de melodías y eso te viene o no te viene. No soy músico de estudio, no tengo formación en solfeo. Pero por sentimientos, por impulsos y por prueba y error consigo arrancar una melodía.

Salva: Tú eres un músico muy vinculado a Marta Tchai, ¿cómo os llegásteis a conocer?

Alberto: La conocí hace 4 ó 5 meses. Un colega común me había hablado muy bien de ella porque él sabía que cuando volviese a Madrid me gustaría conocer gente con cosas en común para hacer conciertos o movidas juntos. Pero digamos que se quedó ahí la cosa.Y luego con este amigo común hice un concierto de telonero de un grupo que se llama Calocando, que está muy bien y te lo recomiendo y ella vino al concierto y le gustó lo que hice. Lo que ocurrió es que tuve que irme y no pude verla y ella tampoco me dijo nada. Fue este amigo común quien me dijo que le había gustado mucho lo que hice. Entonces fui yo a verla a un garito y ya estuvimos habando después de su concierto, que por cierto me gustó lo mismo o más que yo a ella. Estuvo genial porque no es fácil encontrarte con gente con la que te identifiques tanto musicalmente. Luego ya quedamos más veces, colaboramos en conciertos y me propuso un día tocar la guitarra en su banda. A lo que le dije que sí encantado advirtiéndole de que no soy un guitarhero pero al final ha derivado en más conciertos juntos, más proyectos, más ensayos y una forma de darme a conocer a gente fuera de mi público.

Salva: ¿Qué te proporciona la música?

Alberto: Disfruto muchísimo con la música, es la mayor satisfacción que puedo encontrar. Me gusta mucho tocar, sobre todo en un sitio lleno de gente, que haya ambiente de concierto, que venga gente nueva a verme, que me escuche y, sobre todo, que se lo pase bien. El miedo que me da es aburrir, me gusta hacerlo ameno, canciones variadas y mucha rítmica para que nadie se me duerma. Si meto una lentita profunda como "No habrá dolor" que en la siguiente haya dolor y conseguir sacar unas palmitas.

Salva: ¿Recuerdas tu primera canción?

Alberto: Sí, pero no sé si daría para tocarla. Pero sí puedo decirte que repasando mis primeras canciones me siento orgulloso del resultado y no descarto coger alguna de esa época y tocarla de nuevo. Lo que ocurre que uno cuando pasa el tiempo tiene otro lenguaje, otro estilo, en fin, que se evoluciona.

Salva: Háblame de tu última canción.

Alberto: Pues precisamente estuve anoche currando en ella. Ya la tengo terminada aunque puede que un par de frases se puedan mejorar. Eso sí, no tiene título aún aunque se puede llegar a llamar "En nuestra orilla del río". Hablo sobre una ciudad separada por un río y, de alguna manera. A un lado del río hay riquezas o falsas sonrisas. Y al otro lado, que podría parecer que se está más solo, te encuentras realmente con más cosas. Y como dice el estribillo: "Sólo tenemos el blues".

Salva: ¿Qué es para ti la música, tu pregunta o tu respuesta?

Alberto: Las dos cosas, aunque diría que más la respuesta. Al final lo más importante es vivir, disfrutar y de ser feliz. La música es una forma de enseñar y en términos generales suele ser autobiográfica. Para componer una canción primero necesito vivir, que la vida me dé algo o algún motivo para escribir una canción por eso lo relaciono más con la respuesta. Quizá también utilizo la música como medio para encontrar una respuesta.

Salva: ¿Qué otras aficiones tienes?

Alberto: Me gusta mucho el fútbol. Soy rayista por el barrio pero de corazón culé. Aparte de eso me gusta el cine, la lituratura. Pero una de las cosas que más me gusta es conocer a gente nueva. No me gusta tener un círculo cerrado, que está claro que a esa gente la quieres y matarías por ella pero la vida se compone de muchas cosas y conocer gente nueva es como un aprendizaje continuo y de cuanta más gente puedas aprender más satisfacciones te llevarás.

Salva: ¿Cuál es tu jugador de fútbol favorito?

Alberto: Me encanta Xavi Hernández. Jugaba antes mucho al fútbol y me suponía una gran satisfacción... un regate, un pase de gol o un gol mismamente. Lo echo mucho de menos. Ahora he cambiado el fútbol por andar, que también me encanta. Además, Madrid es una gran ciudad para andar y ahora viviendo en el centro me da menos pereza, tiene zonas muy bonitas y apañadas. Aunque es una afición un poco de abuelo le he cogido el gusto me sirve para reflexionar, para escuchar música en el mp3 o simplemente para escuchar unos segundos de conversaciones de la gente con la que me cruzo y montarme con todas esas conversaciones breves una especie de historia-collage que a veces puede terminar en canción.

Salva: ¿Y qué música llevas en ese mp3?

Alberto: Llevo siempre algo de Dylan, de Calamaro, Pearl Jam. Digamos que estos son los fijos, los que llevo siempre. Luego tengo otro grupito de canciones que van entrando y saliendo en el mp3. Por ejemplo ahora que es primavera me gusta llevar algo de Los Delinqüentes, por ejemplo. También Andy Chango, algo de Wilko. Y últimamente también llevo a Tom Petty que ha sido mi descubrimiento del año que he conocido tarde pero hace unas canciones que te mueres. Es buenísimo aunque no sé por qué no viene por Europa a tocar.

Salva: ¿Cuál es tu estado anímico óptimo para componer?

Alberto: Yo diría que el meláncolico, aunque depende del tipo de canción que quieras hacer. A veces estás eufórico, que te comes el mundo y te hace una canción que va sobre eso, de las que gritas de alegría pero que no da para mucho más. Es mucho mejor la melancolía o la tristeza, pero no cuando estás totalmente hundido en la mierda sino cuando ves un pelín la luz. Para mí es el estado perfecto.

Salva: Muchas gracias, Alberto, ha sido un placer y muchas gracias de nuevo por la entrevista.

Alberto: ¡La entrevista acaba pero las cañas siguen!

viernes, noviembre 13, 2009

Entrevista con Manuel Cuesta





Manuel Cuesta vino a la entrevista de Peter Parker, con velocidad y agilidad arácnidas y regalos... Tuvo el detalle de regalarme una bandolera de la vida secreta de Peter Parker y sus dos primeros trabajos.

Fue una suerte compartir con él unas cervezas y esta maravillosa entrevista en la que Manuel Cuesta nos cuenta un poquito más de su vida secreta de Peter Parker.


Manuel Cuesta

"La música es lo que me saca de mi tristeza y de mi soledad"


Salva: Buenas tardes, Manuel, muchas gracias por estar aquí y acompañarnos con estas cervezas y estas palabras.

Manuel: Muchas gracias a ti por invitarme.

Salva: He escuchado tu último disco, un disco musicalmente muy bueno y que llama la atención el título: “La vida secreta de Peter Parker”. Peter Parker es un ídolo de la adolescencia de mucha gente. ¿Qué nos cuentas con este disco? ¿Qué nos quieres decir con Peter Parker?

Manuel: Lo que quiero decir básicamente es que hoy en día hay mucha gente que lleva muchas dobles vidas y, en primer lugar, a lo que hace referencia es a lo que estos días cuesta tanto trabajo compaginar una vida laboral, una vida de padre, una vida de obligaciones laborales con la vida de música y me recordaba mucho a mis referencias del cómic, a la vida de Peter Parker, el que tenía que compaginar la vida de estudiante, atolondrado, de tener problemas económicos, de trabajar en el Daily Bugle con la de superhéroe nada más y nada menos. Y a eso es a lo que hace referencia. Yo no soy un superhéroe ni mucho menos, pero…

Salva: Discrepo (risas)

Manuel: (risas) … pero sí que es verdad que es complicado y difícil llevar vidas tan distintas en estos tiempos que corren.

Salva: ¿Cómo descubres la música, cómo llegan a tu vida las notas musicales?

Manuel: Esto lo digo siempre, la música llega por mis padres y los dos, afortunadamente, siempre han sido grandes amantes de la música. Y las referencias musicales primeras han salido de los viejos discos que ellos han comprado desde que yo era muy niño: discos de Serrat, Joaquín Sabina, de Jack Brel, de Leonard Cohen, de Joan Baez, de Pablo Milanés… Ya de adolescente me fui interesando por la música con la que sentía identificado: Antonio Vega, Los Secretos, Duncan Dhu, Revólver… Pero sobre todo mis profesores de solfeo, con los que aprendí a tocar la guitarra, fueron los Beatles. Recuerdo que al poco de tener mi guitarra un amigo me regaló muchas fotocopias de canciones de los Beatles y la primera canción que aprendí a tocar fue: “All I've got to do” que era el segundo corte del disco: “With the Beatles” y que aún me sigue pareciendo una balada maravillosa del chico que está deseando escuchar la voz de su chica, de llamarla por teléfono… la temática no puede ser más inocente pero me parece una canción preciosa.

Salva: ¿La guitarra es tu instrumento musical fetiche?

Manuel: Sí, porque además es el único instrumento que más o menos domino para tocar en directo en un concierto.

Salva: Discrepo de nuevo, porque a mí me emocionaste tocando la armónica. Estuviste impresionante.

Manuel: Lo que ocurre es que la armónica es un instrumento que tardé menos en aprender a tocar y que lo pasé mejor aprendiendo a tocar la armónica que la guitarra, ya que con la guitarra se sufre bastante, sobre todo al principio.

Salva: Hablábamos antes de qué quieres decir con Peter Parker, pero, ¿qué te callas con Peter Parker?

Manuel: Me callo muchas canciones de amor y este disco, probablemente, sea el que menos canciones de amor tenga. Un precio a pagar por hablar lo de lo que hablo en este disco. Yo quería hablar sobre todo de que en estos tiempos en los que vivimos en el que hay pocos héroes reales. Tuvimos muchas figuras y héroes en el siglo XX, políticos y gente que significó mucho para las ideas como Malcom X o el Ché Guevara, pero en este siglo no teníamos héroes y quise hablar y rememorar los héroes de mi infancia y contarlo: desde Batman, Spiderman hasta la Historia Interminable.

Salva: Nos hablas de los héroes, ¿pero crees que hay parte de villano en tu disco?

Manuel: Puede ser, porque los villanos también dan mucho para hablar.

Salva: ¿Cuál consideras el villano por excelencia de Spiderman y Peter Parker?

Manuel: El que más daño ha podido hacerle a Peter Parker, para mí, ha sido el Duende Verde, Norman Osborn.

Salva: ¿Qué hay de Norman Osborn en tu disco?

Manuel: Quizá la parte que menos se parece a mí, porque en este disco hay canciones en las que yo soy menos yo y en otras con las que me siento identificado. En cualquier caso no hay ningún tipo de maldad en el disco, se habla hasta bien de los villanos. Creo que los villanos son el otro lado del espejo como se decía en Alicia en el País de las Maravillas.

Salva: ¿No hay cierta maldad en Chelsea Hotel?

Manuel: Pues sí la hay, sí, ahora que lo dices. Quizá Jennis Joplin es la villana de la historia y Leonard Cohen de la canción porque esas cosas, como le dijo su madre una vez, un caballero no debe de contarlas y menos en una canción. El desvelar ese secreto de alcoba al público lo convierte en villano. Lo que hablamos de los villanos me recuerda mucho a la película: “El protegido”, me recuerda mucho a que el héroe y el Némesis se buscan para entenderse, al cabo, el uno al otro. Es decir, si uno es tan malo o la naturaleza se ha portado tan mal con él creo que habrá siempre un contrario en alguna parte al que le haya pasado lo opuesto, al que la naturaleza le haya dado los dones positivos, los poderes y la capacidad de vencer. Sabes que soy un enganchado a las series de televisión norteamericanas y creo que un personaje que crea un debate moral enorme es Dexter, que está basado en una novela de Jeff Lindsay que se llama El Oscuro Pasajero. Cuando se lleva dos o tres temporadas de esta serie, ya no odias a Dexter. Al principio ves que es un tipo que se toma la justicia por su mano, que es un psicópata que se dedica a matar según un criterio de selección porque tuvo en su infancia su padre le enseñó a seguir un código moral y de conducta. De no ser por él, quizá no hubiese enfocado esa maldad hacia asesinos sino hacia inocentes. Al final el personaje nos termina atrapando y terminamos entendiéndolo y poniéndolos en su piel y no queremos que a Dexter lo atrape la policía, porque además es un tipo ejemplar, que trabaja muy bien, que adora a su mujer, es un padre de familia ejemplar… Creo que también hay mucho de Dexter en este disco porque Dexter tiene una vida secreta de Peter Parker. Y a Dexter le encantaría desvelar esa vida secreta aunque vive en completa soledad.

Salva: Me hablabas antes de cómo descubriste la música, pero me gustaría que me hablases que cuándo la música te descubrió a ti, ¿en qué momento pensaste que Manuel Cuesta es un cantautor, es alguien en la música?

Manuel: Nunca me he creído alguien en la música, pero sí recuerdo el día, el local, el momento, en el que sublimé la idea y el concepto de ser cantautor o solista y dejar las bandas que tenía en aquel momento precisamente por el problema de juntarte con otros músicos y formar un grupo en el que hacer versiones o canciones juntos. Así que cuando me encontré con un repertorio más o menos decente y presentable de canciones, las presenté en un local del centro de Sevilla que se llama Café Clichy y creo que fueron 12 ó 14 canciones de un concierto maravilloso. Uno de mis mejores amigos fue el que me animó a que lo hiciera. Ese fue el momento en el que la música me descubrió a mí como cantautor y a partir de ahí vino mi temporada en la Carbonería, mi comienzo como una nueva etapa como autor.

Salva: ¿Qué compones primero, la letra de tus canciones o la trama de tu vida?

Manuel: Creo que para componer lo que hago primero es vivir y experimentar, porque si no, no tengo nada que contar. Y experimentar no es sólo salir, conocer a gente, vivir experiencias… necesito ver películas, leer, hablar con gente, escuchar… Y de todo ese compendio siempre saco alguna idea de la que quizá después escribo la letra o la música me inspira a escribir una historia de las que he vivido.

Salva: Cuando escribes una canción, ¿te fluye como un relámpago?

Manuel: Sí, la mayoría salen como un relámpago basándome en una experiencia previa. Casi todas muy desgarradoras, muy basadas en las malas experiencias, en el desamor… esas salen todas como si fuesen una cascada o una explosión.

Salva: ¿El mejor estado de un compositor para componer es el desamor?

Manuel: El estado de gracia de un compositor es no ser feliz. No sé si tremendamente triste, pero desde luego siendo feliz uno no consigue trascender como compositor. Las canciones que más nos gustan casi nunca son canciones felices. Decía Elliot Smith que debe de haber algo de tristeza en las canciones si queremos que la verdad, la belleza y la felicidad que reside en ellas de verdad importe.

Salva: ¿Qué tipo de música escucha un músico como tú?

Manuel: Me da por rachas, lo que más escucho últimamente sobre todo es a Damien Rice, a Glen Hansard, al grupo The Frames, a Quique González. Especialmente estoy metido con un disco de The Frames que se llama el Baile del diablo y que me tiene loco.

Salva: Una pregunta muy importante, ya que tú eres Peter Parker, ¿con quién te quedas con Mary Jane o con Gwen Stacy?

Manuel: Me quedo siempre con Mary Jane.

Salva: ¿Por qué?

Manuel: Porque me encantaría que una mujer, al menos una vez, saliese de su alma y del fondo de su corazón llamarme Tigre.

Salva: Gwen nunca llamó Tigre a Peter Parker. Y MJ el día que lo conoció.

Manuel: Es que a los héroes, dependiendo de quién los llame los llama de una forma y dejando de lado un momento a Peter Parker y poniendo como ejemplo a James Bond. Los enemigos de James Bond siempre lo llaman señor Bond. En nuestro trabajo la gente siempre nos llama de una manera. James Bond va a su trabajo y lo llaman 007 pero cuando está en la cama con una piba, siempre lo llaman James. Entonces, Gwen llamaba a Peter Parker, Peter, Pete… pero MJ era la única y la primera que le decía Tigre.

Salva: ¿La música es tu pregunta o tu respuesta?

Manuel: La música es mi terapia, quizá tiene más que ver con las preguntas, pero algunas veces también me da muchas respuestas. La música es lo que me saca de mi tristeza y de mi soledad.

Salva: ¿Es la música una buena amante además de una buena terapeuta?

Manuel: Sí, aunque la música algunas veces es una hija de puta, una despechada, una traicionera, una infiel… La música me ha dado, igual que algunas amantes, noches de lujuria y también noches de completa soledad. De hecho hay conciertos en los que te puedes ver, guitarra en mano, rodeado de gente y noches en las que tocas para 2 ó 3. Pero, como dice Luis Quintana, que siempre para ser un buen músico hay que tocar con la misma intensidad para 6 que para 600.

Salva: Aunque ya está casi contestada, ¿Beatles o Rolling?

Manuel: Nunca me he sentido identificado con los Rolling, ni con Mick Jagger, ni con Kit Richards ni con su filosofía. Me parece que la verdadera revolución en el mundo de la música la hicieron los Beatles y evidentemente no hay ninguna banda que no haya tenido un líder tan carismático como John Lennon. Eso son palabras mayores. A mí me dices Mick Jagger y no me infunde ninguna filosofía aparte de la creatividad, el espectáculo que dan en directo. No tengo nada en contra ni de los Rolling Stone ni de sus seguidores a los que respeto muchísimo, pero Lennon y McCartney formaron un tándem genial que no es equiparable a nada.

Salva: La guitarra tiene esa forma sinuosa de cuerpo de mujer, ¿es al tacto también como el cuerpo de una mujer?

Manuel: No, no, por desgracia no. El tacto de una guitarra alivia muchos desamores pero no es comparable. Ya quisiéramos nosotros.

Salva: ¿Qué tipo de literatura lees?

Manuel: Me gusta sobre todo la novela y la poesía.

Salva: ¿Qué autores?

Manuel: Empezando por la poesía, vengo sobre todo de la corriente de Antonio Machado, de Neruda, de Juan Ramón Jiménez, de Salinas, Mario Benedetti… y me sentiría traicionero si no hablase de gente a la que conozco y a la que admiro como el señor Azaústre, Rodolfo Serrano y García Montero, que son grandes poetas.

Salva: ¿Conoces a García Montero?

Manuel: Tuve la suerte de que García Montero me impartiese un curso universitario de verano en El Escorial en el que él era el director. En ese curso estaban su mujer, Almudena Grandes, Felipe Benítez Reyes, Mario Benedetti… En definitiva, una serie de escritores que hablaban de cómo escribir novela y poesía. El fin de fiesta iba a ser Joaquín Sabina, pero en aquel momento el pobrecito pasaba una depresión y no acudió. Pero le pude estrechar la mano a Benedetti y regalarle una de mis maquetas titulada: “De amores y utopías” y que en la portada salía una Mafalda dibujada por mí y yo dibujado como una caricatura de Quino tocándole la guitarra a Mafalda.

Salva: ¿Crees que la literatura tiene música?

Manuel: Creo que se pueden escribir verdades canciones basadas en obras literarias.

Salva: ¿Y al revés?

Manuel: Escribir una novela a partir de una canción lo veo más complicado pero no imposible, aunque me veo más hacedor de lo primero que de lo segundo, de hacer una canción a raíz de una novela o un relato. Desde luego es más común.

Salva: ¿Eres un buen amante del cine?

Manuel: Soy un amante total del cine.

Salva: ¿Y qué cine amas?

Manuel: No me decanto por géneros porque en todos los géneros tengo mis películas fetiche, ya sea drama, westerns, drama o ciencia ficción. Desde el cine clásico al cine actual tengo mis películas favoritas. De hecho, una vez hice mi listado de grandes películas.

Salva: ¿Qué película estaba en primer lugar de esa lista?

Manuel: Casablanca.

Salva: No hago planes con tanta antelación… (risas)

Manuel: (risas) A mí una parte que me gusta de Casablanca es cuando el inspector le dice a Rick que le hable de él y de por qué vino a Casablanca y Rick le dijo que vino por las aguas, el inspector le dice pero si hay no hay mar ni agua ni nada, estamos en el desierto. A lo que dice Rick… es que me informaron mal. O cuando le dice el coronel Nazi, bueno, ya veo que usted se llama Rick Blaine, que vive en Nueva York, que tiene los ojos marrones pero, ¿cuál es su profesión, señor Rick? Y dice él: “Borracho”. Creo que Casablanca tiene los mejores diálogos de la historia del cine.

Salva: ¿Qué sería de la vida sin Casablanca?

Manuel: Creo que la mayoría de las historias de amor se resumen en el final de Casablanca y es que el amor es sacrificio y el mejor gesto de sacrificio que tiene el amor es dejar marchar a una mujer. O el final de Memorias de África, que también estaba en mi lista de 50 mejores películas.

Salva: ¿Qué sería de nosotros sin Regreso al Futuro?

Manuel: Sobre todo de mí, qué sería de mí. Yo vi Regreso al Futuro en el cine. Tuve la suerte de que en la navidad de 1985 mi tío Valentín, que por aquel entonces estaba de noviete de mi tía, nos llevó al cine Emperador de Sevilla, que ya no existe. Eso para en niño es una cosa que marcaría su vida para siempre. Y cuando vi subido en el escenario a Michael J. Fox sentí que yo iba a dedicar a la música, no me cabe la menor duda. Regreso al futuro tenía parte de la maravillosa música de Allan Silvestri, tenía a Huey Louis and The News… aprovecha dos épocas diferentes, la época ochentena del rock y la época de los años 50.

Salva: Hay dos tipos de personas, los que se cogen a Ken y los que se cogen a Ryu, ¿a quién te cogías tú?

Manuel: Me cogía a Ryu pero era por un tema capilar porque me recordaba mucho a Koji Kabuto.

Salva: ¡Planeador abajo! Ryu también era clavado a Seiya.

Manuel: ¡Efectivamente! Realmente creo que Ryu era el Pokemon, la evolución de Seiya y Koji Kabuto.

Salva: ¿Dónde miras cuando cantas en un concierto?

Manuel: Depende de si hay focos o no hay focos. Si hay focos realmente estás cegado la mitad del concierto y no puedes mirar. Aunque eso también ayuda a quitarte la vergüenza y creerte que estás en un limbo.

Salva: ¿Y sin focos?

Manuel: Yo siempre he sido de mirar a mi chica cuando ha venido a los conciertos.

Salva: ¿Recuerdas tu primera canción?

Manuel: Prefiero olvidarla, de hecho la he olvidado. De la que nunca me olvido es de la última que he compuesto.

Salva: ¿Cuál es tu última canción?

Manuel: Se llama: “Amar a contraviento” y la tengo en mi i-pod grabada por mí a piano y voz y tendrá apenas dos meses de composición.

Salva: Hay una canción en tu disco que posiblemente sea la mejor canción, aunque no la que más me gusta, que se llama: “Teoría del Caos” en la que hay una frase que me gusta mucho: “No hay diálogo si no hay cobertura”, ¿crees que la dependencia del móvil nos ha atrofiado las cuerdas vocales y nos ha creado una especie de angustia que antes no teníamos?

Manuel: Totalmente, creo que el móvil ha creado una mala comunicación. Porque ahora mismo tú y yo estamos hablando aquí y si nos suena el teléfono a uno de los dos, por respeto o por educación no lo cogemos, pero nos pueden interrumpir esta conversación maravillosa con estas cañas, cosa que sería impensable cuando teníamos 15 años. Creo que lo que ha hecho realmente es distorsionar la comunicación entre la gente y que nos crea una dependencia muy fuerte. De hecho, cuando te quedas solo es un instrumento al que acudes para llamar a alguien.

Salva: De hecho, hemos quedado para esta entrevista a través del móvil.

Manuel: No rechazo el móvil ni su utilidad, pero vivimos en un tiempo en el que todavía no usamos con inteligencia ni con mesura el teléfono móvil. Creo que lo usamos con cierta adicción pero no con control.

Salva: ¿La falta de móvil nos crea ansiedad?

Manuel: Sí, ahora estamos completamente enganchados y somos adictos a él.

Salva: Ya has demostrado como músico que eres capaz de componer música, ¿crees que eres capaz de expresarte con otra vertiente creativa.

Manuel: No se me da mal dibujar, a ver si te enseño algunos dibujos míos.

Salva: De hecho, la caricatura de Mafalda de la portada de la maqueta que me hablaste la dibujaste tú.

Manuel: Sí, la dibujé yo y, bueno, antes de ser músico una de mis grandes aficiones era hacer cómics. Me divertía mucho coger mis cuadernos o mis blogs y ponerme a dibujar. Creo que hasta que tuve 20 años hacía mis viñetas y mis personajes. Y he regalado muchísimos cómics y dibujos que he hecho algunos por encargo y otros por cariño. Y de hecho, como decían en Alta Fidelidad, era uno de mis grandes trabajos de mi vida, como en “Persiguiendo a Amy” yendo de convección en convección de cómics.

Salva: Artísticamente y personalmente te conocí a través del señor Azaústre y por un grupo legendario llamado Dingo Bar.

Manuel: Imagino que Dingo Bar lo tendrás en tu discografía.

Salva: Llevo el disco en el coche, donde lo alterno con la vida secreta de Peter Parker. Ahora también lo alternaré otros.

Manuel: Ahora tienes para alternar con Días Rojos y El Sonido de lo Inevitable.

Salva: Hablando de El Sonido de lo Inevitable, ¿el título está relacionado con “Matrix”?

Manuel: Me encanta que me hagas esa pregunta. Oye eso, señor Anderson, es el sonido de lo inevitable… y de ahí viene el título. Una vez me lo preguntaron en una entrevista y tuve que explicarlo, aunque en esta lo has descubierto tú… has desenmascarado a Peter Parker (risas).

Salva: Es que soy un amante confeso y fiel de Matrix.

Manuel: Me pareció tan bonita esa respuesta que soltó el malo… el villano.

Salva: Volvemos al villano… siempre volvemos al villano.

Manuel: Es que es un gran villano el Agente Smith. Creo que las mejores frases siempre la dicen los villanos, ¿no crees?

Salva: Las mejores entradas son de los héroes y las mejores frases de los villanos.

Manuel: ¡Efectivamente!

Salva: Decía el doctor Octopus, volviendo a nuestro querido Peter, lo siguiente: “Has dado a mi vida una cierta continuidad. Un cierto desafío. Una cierta… inspiración. Te necesito, Parker, pero no a la Araña sombría y despiadada, sino al hombre que ha bailado conmigo al borde del precipicio a lo largo de todos estos años”.

Manuel: ¡Qué buena frase! Suena fenomenal. La verdad es que me estás desvelando muchas cosas del mundo de Spiderman que no conocía.

Salva: ¿Con quién te quedas, con Neo o con Smith?

Manuel: Con Smith, porque me decepcionó mucho el final de la trilogía de Matrix. La primer parte me encantó pero la tercera me decepcionó que Neo tuviese que pagar el pato para salvar la civilización. No me parece justo y menos con lo bien que arrancó la saga. Entiendo que la 2 y la 3 son esclavas de la industria. Matrix sola de por sí, con ese Neo volando y saliendo de la cabina telefónica era un final perfecto y redondo para una obra maestra del cine. Pero, sobre todo, me quedo con Trinity. Estoy locamente enamorado de Trinity. Hubo un tiempo en el que sólo veía Matrix por ver a Carrie-Ann Moss embutida en un traje de látex, eso me parece un acierto inconmensurable.

Salva: Noto la decadencia de Matrix en cuanto a partes se refiere en la decadencia de Morfeo, que es una piedra angular de la película.

Manuel: ¡Efectivamente! Lo terminan ninguneando en la segunda y en la tercera parte cuando Morfeo es el que le ha revelado la verdad. El que le hace cruzar al otro lado del espejo.

Salva: ¿Por qué Días Rojos?

Manuel: Días Rojos es un homenaje al mundo de la música, de la literatura y del cine a la vez. Hubo una chica, antes de que viera la película o leyese la novela de Truman Capote, que me contó que los días rojos eran aquellos días, según decía Audrey Hepburn en desayuno con diamantes, en los que uno se siente triste o desolado sin saber por qué, sin razón aparente. Yo no lo entendía muy bien pero me vi la película, me leí la novela de Capote y entendías que era la manera en la que la protagonista tenía irse a Tiffany’s a tomar un café delante de los escaparates de joyas para huir de la soledad, para huir de lo malo.

Salva: ¿Tu disco Días Rojos es para huir de lo malo?

Manuel: Digamos que el mensaje sería que lo que yo hago en esos días rojos es subirme a un escenario y cantar y lo que hay que buscar es la terapia o el camino o el instrumento para huir de esos días rojos.

Salva: Reconduciendo el tema, que nos hemos desviado con Matrix, ¿cómo nació Dingo Bar?

Manuel: Nace de una propuesta creativa por parte de nuestro amigo común Joaquín Pérez Azaústre, poeta, novelista, columnista, cinéfila y un hombre del renacimiento de los pies a la cabeza… En una época yo atravesaba de Peter Parker total porque compaginaba mis laboras de padre, trabajo, estudios, y no tenía tiempo de sentarme y ponerme a hacer canciones. Pasé la mayor etapa de sequía compositiva que yo he tenido. Me propuso crearnos un hábito, una costumbre, durante varias semanas de irme a su casa a hacernos un café, terminar de comer, agarrar una guitarra y una botella de vino y musicar poemas suyos o hacer canciones que surgieran. A veces surgía una canción, a veces dos, a veces ninguna… pero cuando nos dimos cuenta teníamos un disco hecho. Un disco de 12 canciones, 10 exclusivas de Joaquín y mías, que yo les puse música, y 2 mías antiguas que Joaquín quería que nosotros reinventásemos en el directo y son: “A esta primavera no hay quien la entienda” y “En la boca del lobo”. Me lo pasé muy bien porque además Joaquín quiso grabar y hacer unos cuantos conciertos. Lo recuerdo como una época estupenda y muy divertida al margen del concepto mío de cantautor.

Salva: “Deshaciendo las maletas”, que se incluye en tu último disco, también os la escuché en Dingo Bar, ¿esa canción nace en Dingo Bar?

Manuel: Creo que es la única canción que nace en la época de Dingo Bar porque fue la segunda canción del disco cuando yo estaba saliendo de esa sequía creativa. La primera canción del disco fue la nana que le dediqué a mi hija, Ana, porque es la canción más sencilla y más básica del CD y después salió deshaciendo las maletas.

Salva: Alejandro Sanz cuando tuvo a su hija Manuela le compuso una canción que se llama: “Y sólo se me ocurre amarte” pero no le parecía buena porque estaba en un estado de felicidad tal que no le salía otra cosa, ¿te ha pasado a ti lo mismo?

Manuel: No, para nada. La verdad es que cuando le escribí esa nana a mi hija sabía que no estaba haciendo una proeza ni una obra maestra pero para mí era la primera canción que le cantaba a mi hija, incluso antes de nacer. Estaba en el vientre de mi mujer y se me ocurrió, con la guitarra, cantarle algo y salió casi de seguido. Y en lugar de versionarle otras nanas, le hice esa nana que me recuerda mucho a una película de Tim Burton por el rollo gótico que tiene también la oscuridad, el viento los dragones… Pero a mí la canción me encanta.

Salva: ¿Cómo termina Dingo Bar?

Manuel: Casi perdemos la amistad Joaquín y yo precisamente porque Peter Parker llega a un punto tal de obligaciones y compromisos laborales y estudiantiles que no puede cumplir con el compromiso de ensayos, de objetivos que quería Joaquín. Y antes de romper la amistad preferimos romper musicalmente.

Salva: Terminamos aquí la entrevista muy bonita y muy entrañable, Manuel, muchas gracias por atenderme y por este buen rato.

Manuel: Una lástima que se acabe, me lo he pasado muy bien.

miércoles, octubre 28, 2009

Concierto en Zanzíbar de Manuel Cuesta y Alfonso Ribero

Una vez dijo un gran genio que la vida es como una caja de bombones, porque nunca sabes con qué te vas a encontrar. Anoche, la sala Zanzíbar (que no es un santo andaluz), se transformó en una improvisada caja de bombones porque ninguno de los asistentes nos imaginábamos lo que nos íbamos a encontrar: éramos sólo 4 en el concierto, los dos artistas (Manuel Cuesta y Alfonso Ribero), Azaústre y yo. El pobre Manuel respondía con sonrisa desganada de viejo acordeón a las bromas que les gastábamos por el poco público. Pero aún así, después de esperar un rato a que viniese más gente y viendo que no llegaba nadie, como son dos pedazos de artistas, decidieron sacar adelante el concierto. Para su público, el que sea. Por su público, el que sea.

Primero subió al escenario Alfonso Ribero, armado con su voz y su guitarra que atraviesa corazones y corta las cabezas de los dragones que secuestran princesas. Mientras, Manuel, esperaba en el banquillo, creyendo aún en la remontada.

Alfonso, nos contó su historia, sus historias, lo creativo que le resulta Madrid. Y de pronto se calló, tragó dos toneladas de saliva porque así, de la nada, como suele aparecer la magia de verdad, aparecieron tres personas más en el concierto, justo a tiempo, en el último segundo, vale la canasta y personal, RATATATATA.

Uno de los que entró fue Ismael Serrano, que con voz de proyector de cine, se fundió en un abrazo con Manuel y le dijo: “¡No podía faltar a este concierto!”. He traído a unos amigos, continuó. Y qué amigos. Se trajo a Ricardo Darín, que estaba de paso fugaz por Madrid y se vino al concierto animado por Ismael. Y a Kira Miró, el bombón que faltaba en nuestra particular caja de bombones, que no sabíamos por qué vino pero a ninguno parecía importarnos.

Alfonso quedó perplejo, desarmado y desmontado ante este público. Pero Alfonso también cree en las remontadas y en las chicas que saben volar. Y después de felicitar a Darín por “El secreto de sus ojos” se hizo con el escenario con rictus de coger al toro por los cuernos. Me atrevería a afirmar que Alfonso lucharía contra dinosaurios con un cazamariposas. Y sin prisioneros de guerra. Nos cantó sus canciones como mejor se puede hacer, con las palabras de la experiencia vivida, de las calles pateadas y de las vueltas y media de todo.

Y luego salió el trepamuros Manuel, que se subía por las paredes arropado por su especial público, con su voz potente y limpia, con su guitarra que ahuyenta a los miedos y a los fantasmas, tocando sin importarle si de público hay dos o hay dios. Porque cuando estás habituado a caminar por el precipicio empiezas por acostumbrarte y termina por gustarte.

El concierto era una bomba de arte a punto de explotar y Azaústre se subió al escenario para traer de vuelta unas gotas de Dingo Bar cortando el cable rojo de la bomba haciendo que explotase del todo.

Un gran concierto, un placer de conocer a Alfonso y de reencontrarme con Manuel, Ismael y Azaústre y una gratísima sorpresa por encontrarme y conocer a Ricardo y Kira, personas muy interesantes y que tienen mucho que decir.

Nos vemos en el siguiente, con más voces, guitarras y bombones.

sábado, octubre 17, 2009

Manuel Cuesta: La vida secreta de Peter Parker




Dijo Doc Brown (¿hace falta que diga de qué película hablo?) cuando construyó el DeLorean, allá por 1985, que ya que fabricaba una máquina del tiempo, ¿por qué no hacerlo con algo de estilo? Eligió el DeLorean porque aún no había salido el disco de Manuel Cuesta: La vida secreta de Peter Parker. De haberla construido en 2009 habría usado el CD del cantautor sevillano. Porque el disco de Cuesta ya trae un condensador de fluzo dentro, que te alimenta con 1,21 gigowatios de potencia con cada una de sus canciones y, mientras las escuchas, justo cuando tu corazón late a 140 km/h te trasportas al pasado o al futuro, viajas al punto de referencia que interpretas en cada canción, golpeando al calendario y al reloj, remontando las arenas movedizas de un reloj de arena que se empeña con terrible paciencia en enterrarnos. Viajas a Manhattan, a Queens, a Forest Hill, y asistes al primer beso y al primer encuentro entre Peter y MJ, y repites casi a la par que la pelirroja: “¿sabes, tigre? ¡Te acaba de tocar la lotería¬¬!”. Viajas al fatídico puente de Brooklyn donde, una vez más, intentas salvar a Gwen y una vez más no lo consigues. Viajas al pasado o al futuro porque la vida secreta de Peter Parker es tu vida secreta.
La vida secreta de Peter Parker no sólo es un cúmulo de canciones, acordes y voces. Es tu vida secreta y tu diario. Es tu manual de qué hacer cuando tu jefe despide a tu cordura. Es tu libro de instrucciones para encontrar la referencia, es el google maps que te dice dónde está la calle, cuál es el camino.
La vida secreta de Peter Parker es un alma perdida en un mundo de vivos, una gota de rocío en la inmensidad de un desierto. Es un susurro a tu espalda que te dice que no está todo perdido, que aún queda un poco de magia en este mundo lleno de trucos de conejos y chisteras, es poner las cosas en su sitio para plantarle cara al caos, es tumbarse bocarriba en la alameda de Sevilla y mirar las estrellas y verte reflejado en ellas. Es un faro nocturno con bombilla de repuesto. Es una primavera que nadie entiende, pero que no deja de florecer sobresalientes notas musicales.
La vida secreta de Peter Parker es un poema claustrofóbico de Azaústre atrapado en la pequeña distancia entre la punta de un lápiz y un folio en blanco y gritando por salir de ahí. La vida secreta de Peter Parker es un juego de espejos en el que ves reflejadas todas tus caras, las buenas y las malas, las brillantes y las oscuras. Es una forma de combatir la soledad más amarga, una llave a Nunca Jamás y el mejor arma del amo del calabozo. Es un pasadizo secreto al País de las Maravillas. Es el reloj escrupulosamente en hora del conejo que llega tarde. Es un trozo de tarta en la celebración de tu no cumpleaños. Es un camino de baldosas amarillas, es el valor del león cobarde.
La vida secreta de Peter Parker es el fino hilo que te une con el cometa Halley. Es una cometa que vuela por las nubes en las que tenemos la cabeza.
Quizá Manuel Cuesta no vive de la música, es más, me atrevería a decir que Manuel cuesta desvive de la música. Aunque escuchando este disco entiendes que vive por y para ella tanto como se desvive por y para ella.
Manuel nos deja este disco, que mata a las brujas malvadas y tiende una mano para intentar salvar de nuevo a Gwen y unos labios para besar una vez más a MJ.