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lunes, marzo 28, 2011

Un soplo

Hay un soplo de sur
en mi estela de norte
donde trazo futuro
de pasado asustado

No hay veleta sin ti
No hay temor si me amas

Hay un soplo de voz
en mi hueco silencio
donde muere el olvido
de mejores recuerdos

No hay canción sin tu boca
No hay calor sin tu cama

Hay un soplo de luz
de mi vela invencible
donde explota huracán
y mi llama aún resiste
que se apaga si callas

No hay razón sin tus manos
cuenco capaz de mi alma

Hay un soplo sin fin
que alborota mis alas
todavía pobladas
de mi tinta y tu sangre
hiela a ratos
hierve canalla

No hay pasión sin tu tez
No hay sabor sin tus ganas

Hay un soplo de amor
en cada una de tus miradas
No ha razón sin tus besos
en cada espacio de mi piel

Tu sal, mi voz
Tu azúcar, mi llama
Tu risa sin prisa
es un mar de palabras
donde bañarme a diario
en tu orilla desatada

Hay amor, y es este mío
que palpita sin pausa
en la candela perenne
que ardes en mi espalda

No hay lugar
ni gesto
ni aura
que se prenda
sin ti

sin ti.

martes, octubre 19, 2010

Explota

Me arden los ojos
Y sólo tú sabes
Cómo apagarme
Con besos de agua

Mi espejo es la cara de tu alma
Donde te reflejas a regañadientes
A gritos y a jirones te partes
Espantando mi calma.

Me agarro a mis canas
Para tenerte cerca o en el suelo
Me desgarro la garganta
Y no me oyes o no te oigo.

Me destrozo, me aíslo
Y tú me salvas
Me revuelvo en tu cama
Me seduces, me llamas

Quizá no sé qué es tenerte
Tal vez me asuste tu falta
Perderte, faltarme
Llover la ausencia de tus alas

No tiemblan tus miedos
tus llagas no escarban
dura de escudos
frágil de alma

Y tus pétalos me entierran
Y mis dedos te llaman
Y tus sueños me anhelan
Y respiro de ti

La semilla de relámpago
Que sembré en tu alma
Explota en tus ojos de trueno
Y brilla en mí

No te rindas
No te escondas
No me dejes
Me haces falta.

Explota tu pasión en mí
Revienta esta calma
Destruye tus miedos
Destroza mis traumas

Y explotas.
Y vences.
Y das.
Me das calma.

Explota.

martes, junio 22, 2010

Tiempo de amar

Las agujas del reloj,
crueles,
se clavan en mis venas,
compasivas,
inyectándome la heroína del tiempo.

Las arenas del reloj,
constantes,
se acumulan en mis hombros,
piadosos,
enterrándome grano a grano.

El avance del reloj,
macabro,
no deja atrás mis dudas,
perpetuas,
que me persiguen con afán de luna.

Pero estás tú ahí,
amor,
arropándome con tus manos,
precisas,
que dan cuerda a este reloj,
pausado,
y que limpias el polvo,
acumulado,
en mis hombros y en mi risa.

Pero ahí estás tú,
canción,
templando al tiempo,
eterno,
y dando calma a este alma,
perdida,
en los laberintos de la prisa,
traidora,
de los días rojos del cajón.

Y pasan los días, y los años, y las horas
pero tú me acompañas,
naufragando,
por los oleajes terribles y benditos
del mar de vida que me empapas.

Te quiero,
y ya no hay tiempo que borre eso,
mi amor,
y ya no hay agujas que corten eso,
pasión,
y ya no hay arena que cubra eso,
mi sol,
ni luna que nos eclipse.

Es tiempo de amar.

martes, junio 01, 2010

Ella y él

Él le pone la mano suavemente en la cara y el pulgar en los labios, el rojo fresa sumidero de sus besos.
Ella se deja llevar y se acomoda a sus formas.
Él le acaricia el pelo, oscura enredadera que se funde con sus dedos.
Ella le abraza, fundiéndose con él en un único ser de amor.
Él cubre con sus manos su piel, más suave que el océano Pacífico.
Ella se abre en canal para regalarle su alma.
Él le dice que le gustan sus ojos selváticos de primavera.
Ella que le gusta el color del atardecer atrapado en sus ojos.
Él le cuenta una historia que sirva de ancla.
Ella escucha con la dulzura imposible de la miel.
Él se refugia en su orilla.
Ella nada todos los mares a contraviento por encontrarlo.
Él le dice que la quiere hoy más.
Ella le dice que lo quiere hoy más.
Él la mira con mirada expectante.
Ella le abraza más fuerte y le susurra tibias palabras de amor.
Él la mira con mirada libre y amorosa esta vez.
Ella se entrega.
Él se entrega.
Ella es el torbellino, la tormenta y la marea.
Él es el remanso oasis de tranquilidad.
Ella es la pasión desbordante que galopa por sus espaldas.
Él mide la pasión y la contiene.
Ella es el mar batiendo con fuerzas sus olas.
Él es la orilla después de la tempestad.
Ella es el mundo dando todas las vueltas.
Él es las cuatro estaciones de ese mundo.
Ella le mira con ojos cansados de mil batallas.
Él comparte con ella sus nuevas vivencias.
Ella despide la monotonía y expulsa a la rutina.
Él respira de ella.
Ella respira de él.
Él es el miedo a las cosas difíciles.
Ella las ganas de sueños y besos.
Él es la calma de una tregua de guerras.
Ella es la espada que lucha por mí.
Él es la ausencia de males y frentes.
Ella la palabra que suena en su boca.
Él es la fuente de escarcha de besos.
Ella es el rojo de toda pasión.
Él es el azul de truenos y gestos.
Ella el telón que no quiere cerrar.
Él es la falta de más sinsentidos.
Ella el frescor de mañana de azahar.
Él el refugio de mares y puertos.
Ella el temblor de presentes sin fin.
Él la esperanza de un nuevo universo.
Ella la voz de volver a empezar.
Él el destino de todos sus besos.
Ella el afán por vivir mucho más.
Él es el reflejo de ella en silencio.
Ella la flor a punto de brotar.
Son el tesón del por siempre jamás.
Él se llama Salva... ella Elvira.

Y los dos encajan con vertiginosa exactitud.