domingo, julio 11, 2010

Volviendo a Córdoba














Salgo del AVE a las 18:12 y Córdoba ya me da un pequeño adelanto de lo que me esperaba: un calor terrible y un baño de sudor de recuerdos y emociones. Córdoba me abrió sus puertas a su infierno y a su paraíso. A su infierno de calor y a su paraíso de sensaciones. Córdoba, a punto de flama, me recibe con un fuerte e intenso abrazo de calor. Me abraza y me abrasa. Córdoba me derrite en más de un sentido. Sabes de sobra que soy amante de Madrid y que vivo perdidamente enamorado de Nueva York, pero Córdoba, ah... Córdoba es mi alma. Córdoba me sugiere y me susurra que todo nace y todo muere desde Córdoba, que es el principio y el fin de todo lo que conocemos. Córdoba me cuenta a través de sus piedras y adoquines de la judería clavándose en mis pies que es el mejor lugar donde ir y donde volver. Córdoba es siempre la respuesta perfecta a la pregunta ¿dónde? Córdoba es la mirada de amor que te devuelvo cuando me miras (Elvira, tenemos que volver pronto a Córdoba juntos). Me encanta perderme en su laberinto sin minotauro. Tomar sus mil entradas y sus mil salidas. Córdoba que el mundo pare, qué corto se me hace el viaje.

En Córdoba no hace calor, lo que pasa es que es tan emotiva que hacer llorar a mis axilas y a mi espalda, lo que ocurre es que en Córdoba la sombra es más valiosa que en cualquier otra parte del mundo.

En Córdoba me reencuentro con mis amigos Manuel, Joaquín y Rodolfo y conozco a nuevos amigos: Paco, Mati, Julia y Javi. Y con ellos redescubro y reconquisto a Córdoba, se apodera de mí de nuevo el embrujo maravilloso y la magia de cada rincón de Córdoba, de cada blanco cal de sus paredes y sus reflejos. Y nos vamos juntos a disfrutar del concierto de Ismael Serrano en el teatro al aire libre La Axerquía. Ismael, en su concierto, nos explica un nuevo significado de la palabra libre. Nos canta sus canciones y también nos derrite, aunque ahora en un único sentido. Ismael canta sus canciones y cuenta su historia mientras abre al máximo sus alas y las bate con tanta fuerza que nos libera del infierno de calor de Córdoba y lo cierra de un portazo.

Hasta pronto, Córdoba. Hasta pronto, Ismael.

3 comentarios:

Rodolfo Serrano dijo...

han sido días magníficos!!!!!!

Eve dijo...

"En Córdoba no hace calor, lo que pasa es que es tan emotiva que hacer llorar a mis axilas y a mi espalda... "
"Me abraza y me abrasa... "

¡Me ha encantado!
Todo un lujo descubrir este blog.
Un abrazo fuerte.

Arcangel sureño dijo...

Yo no sé cual es más linda pero leyendote me dan ganas de conocer a esa Córdoba yo te saludo desde la mía que un español se le dió por llamar de la Nueva Andalucía en 1573.

Abrazos

Gabriela♥